no creo, no, ya no creo
y sé que te pusiste triste
ahora estoy tan segura que algún día morirás
que quiero
sacarte de mi memoria
no me gustan tus testamentos
ni tus ediciones post mortem
yo podría apretar el gatillo
yo podría atosigar tu garganta
pero me asusta tu sangre sobre la almohada
me asustan las ambulancias a medianoche
qué hago entonces, decime, si ya no creo
( no creo, no le creo, no te creo)
si otra vez , leyendo un poema
encuentro la mentira más cruel
jueves, 10 de abril de 2008
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death

edvard munch, ese noruego brutal